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OREGARLIX

¿Sabías que…
Tu intestino tiene una red neuronal sofisticada que trasmite los mensajes de trillones de bacterias?[1]

…¡Trillones!

Del balance microbiano en tu intestino depende la adecuada absorción de nutrientes. Ese balance impacta en tus emociones, percepción del dolor y respuesta al estrés… ¡dice la ciencia!

Adiós, bacterias malas. Hola, Oregarlix. Fuerza antimicrobiana y prebióticos para el bienestar de todo el cuerpo.

Según el Dr. Siri Carpenter,i autor del fascinante artículo “the gut feeling" (la sensación intestinal), las bacterias del intestino producen CIENTOS de neuroquímicos. El cerebro los usa para regular procesos fisiológicos básicos, y otros mentales como el aprendizaje, la memoria y el estado de ánimo.

Un balance débil entre las bacterias benéficas y aquellas que causan enfermedades puede alterar la química de tu cerebro. El resultado podría ser ansiedad y estrés.

De hecho… ¡las bacterias en tu intestino producen cerca del 95% de serotonina! Nada menos que la tan llamada “hormona de la felicidad”.

¿Por qué el intestino es nuestro segundo cerebro? Ya sabes la respuesta.

Hay una relación íntima entre el sistema inmune y las bacterias en tu tracto digestivo. El intestino representa cerca del 70% del sistema inmunitario.[2] Allí se sintetiza la mayor cantidad de inmunoglobulina A. Por otro lado, un tejido llamado GALT se encarga de diferenciar entre patóngenos y sustancias inofensivas. [3]

Un balance “cinco estrellas” en tu intestino puede ayudar a reducir inflamación,[4] aliviar alergias[5] y prevenir enfermedades autoinmunes.[6]

De nuevo: tenemos UN MONTÓN de bacterias. De hecho, 10 veces más que células en nuestro cuerpo. Y fíjate en esto: hay evidencia de que esas bacterias pueden influenciar la energía que agarramos de los alimentos, el metabolismo de lípidos y las hormonas.[7]

Pero, como podrás suponer… la dieta y el estilo de vida juegan un papel decisivo manteniendo ese ecosistema bacteriano. Un estudio del 2018[8] reveló que la intervención dietética (que incluye, entre otras cosas, comer fibra y vegetales) puede ser una buena estrategia para bajar de peso.

Presentamos Oregarlix:  

Tu apoyo para la limpieza intestinal
y el balance microbiano

Tripleta de yerbas naturales con funciones inmunomoduladoras, antibióticas,
prebióticas y antioxidantes. ¡Traídas de las mejores cosechas del mundo!

Orégano de Israel

Esta yerba antibiótica podría ayudar a combatir las infecciones producidas por hongos, virus y bacterias.[9]

Y otra cosa: combate parásitos.[10]
No mencionemos sus propiedades antinflamatorias y antioxidantes.

Perejil de Italia

Esta maravillosa yerba goza de todas las propiedades que te puedas imaginar. Rica en antioxidantes naturales, con una asombrosa cantidad de vitamina K, A y C y flavonoides.

¡Ojo, también tiene ácido fólico y potasio!

Resumidamente:

● Ayuda a Prevenir gripes
● Promueve la salud ósea
● Combate el envejecimiento
● Previene enfermedades cardiovasculares

Y si vamos a hablar del intestino, el perejil mejora la digestión (tiene un buen contenido de fibra) y es un excelente diurético.[11] Además, estimula la producción de células protectoras como linfocitos B.[12]

Ajo de la India

Nos encontramos antes un alimento prebiótico por excelencia! Por si no lo sabías, los alimentos prebióticos son aquellos que estimulan el crecimiento de bacterias benéficas. El ajo contribuye a tu balance intestinal gracias a un fantástico nutriente llamado inulina.[13]

Por supuesto, el ajo tiene muchos otros beneficios, sobre todo para tu salid cardiovascular:[14]

● Reduce niveles de colesterol
● Inhibe agregación de plaquetas
● Reduce presión sanguínea

¡Nuestros expertos recomiendan

Oregarlix!


Fórmula premium en esta nueva experiencia Paleolf. Oregarlix: ¡fuerza antimicrobiana y prebióticos para el bienestar de todo el cuerpo! Esto es lo que tu “segundo cerebro” (tu intestino) llevaba AÑOS pidiéndote.

Adultos:  tomar dos (2) cápsulas al día. Como recordatorio, consulte con su proveedor de servicios médicos sobre los medicamentos y suplementos que consume.

Referencias

● [1] Carpenter, S. (2012). That gut feeling. Retrieved 8 April 2021, from https://www.apa.org/monitor/2012/09/gut-feeling

● [2] Vighi, G., Marcucci, F., Sensi, L., Di Cara, G., & Frati, F. (2008). Allergy and the gastrointestinal system. Clinical and experimental immunology, 153 Suppl 1(Suppl 1), 3–6. https://doi.org/10.1111/j.1365-2249.2008.03713.x

● [3] Ramiro-Puig, E., Pérez-Cano, F. J., Castellote, C., Franch, A., & Castell, M.. (2008). El intestino: pieza clave del sistema inmunitario. Revista Española de Enfermedades Digestivas, 100(1), 29-34. Recuperado en 15 de mayo de 2021, de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082008000100006&lng=es&tlng=es.

● [4] Lobionda, S., Sittipo, P., Kwon, H. Y., & Lee, Y. K. (2019). The Role of Gut Microbiota in Intestinal Inflammation with Respect to Diet and Extrinsic Stressors. Microorganisms, 7(8), 271. https://doi.org/10.3390/microorganisms7080271

● [5] Di Costanzo, M., Amoroso, A., Canani, R. B. (2016). Gut Microbiota as a Target for Food Allergy. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition. 63(1), p S11-S13 doi: 10.1097/MPG.0000000000001220

● [6] Lazar, V., Ditu, L. M., Pircalabioru, G. G., Gheorghe, I., Curutiu, C., Holban, A. M., Picu, A., Petcu, L., & Chifiriuc, M. C. (2018). Aspects of Gut Microbiota and Immune System Interactions in Infectious Diseases, Immunopathology, and Cancer. Frontiers in immunology, 9, 1830. https://doi.org/10.3389/fimmu.2018.01830

● [7] Al-Assal, K., Martinez, A., Torrinhas, R., Cardinelli, C., & Waitzberg, D. (2018). Gut microbiota and obesity. Clinical Nutrition Experimental, 20, 60-64. doi: 10.1016/j.yclnex.2018.03.001 Idem

● [8] Wani, A., Yadav, K., Khursheed, A., & Rather, M. (2021). An updated and comprehensive review of the antiviral potential of essential oils and their chemical constituents with special focus on their mechanism of action against various influenza and coronaviruses. Microbial Pathogenesis, 152, 104620. doi: 10.1016/j.micpath.2020.104620

● [9] Force, M., Sparks, W. S., & Ronzio, R. A. (2000). Inhibition of enteric parasites by emulsified oil of oregano in vivo. Phytotherapy research : PTR, 14(3), 213–214. https://doi.org/10.1002/(sici)1099-1573(200005)14:3<213::aid-ptr583>3.0.co;2-u

● [10] Kreydiyyeh, S. I., & Usta, J. (2002). Diuretic effect and mechanism of action of parsley. Journal of ethnopharmacology, 79(3), 353–357. https://doi.org/10.1016/s0378-8741(01)00408-1

● [11] Karimi, M., Ebadi, P., & Amirghofran, Z. (2012). Parsley and immunomodulation. Expert Review Of Clinical Immunology, 8(4), 295-297. doi: 10.1586/eci.12.12

● [12] Sunu, P., Sunarti, D., Mahfudz, L. D., & Yunianto, V. D. (2019). Prebiotic activity of garlic (Allium sativum) extract on Lactobacillus acidophilus. Veterinary world, 12(12), 2046–2051. https://doi.org/10.14202/vetworld.2019.2046-2051

● [13] Khalid Rahman, Gordon M. Lowe, Garlic and Cardiovascular Disease: A Critical Review, The Journal of Nutrition, Volume 136, Issue 3, March 2006, Pages 736S–740S, https://doi.org/10.1093/jn/136.3.736S